Espíritu autodidacta

Nadie imagina que en un edificio sin mayor valor histórico se encuentre un hogar espectacular. “De eso se trata el diseño interior, de embellecer cualquier espacio”, comentó Mauricio Balcárcel al darnos el recorrido por la propiedad. Se trata de un antiguo departamento de dos plantas en un inmueble de la década de 1950, cuya mayor virtud es una terraza de 25 metros de longitud que ve hacia el parque Lincoln, en la Ciudad de México. “Me invitó un amigo a crear su departamento, luego de conocer muy bien mi estilo y saber que me encanta el interiorismo. Así que, fue casi imposible decir que no cuando ésta es una actividad que disfruto mucho. Sin embargo, casi me arrepiento cuando vi el estado original en el que se encontraba el lugar, pues iba a necesitar algo más que pintura y una buena selección de muebles y arte. Pero, al mismo tiempo, representaba la oportunidad de ir más allá del buen gusto, pues la propiedad tenía que funcionar y las necesidades del dueño no eran tarea fácil de cumplir para alguien que no se dedica profesionalmente al diseño de interiores”.

Interiorismo autodidacta

Mauricio es abogado de profesión y se muda constantemente de casa, lo que le ha permitido sorprender a sus amigos con cada cambio, ya que posee un talento especial para la decoración. No recibió formación en escuelas de arquitectura o diseño. Su aprendizaje fue autodidáctico y proviene de la lectura y de viajes por Europa y Estados Unidos, así como de un minucioso estudio de las tendencias actuales y su atracción por el arte contemporáneo, la cual lo ha acercado a las ferias de arte contemporáneo más importantes. Así es el diseño de Mauricio Balcárcel, quien en este departamento comenzó por elegir todos los materiales de la arquitectura interior, como los pisos de mármol para el vestíbulo y la madera para las áreas más íntimas de la casa, donde destaca el excelente trabajo de ebanistería que se hizo en toda la vivienda.

Interiorismo autodidacta

En la entrada, un barandal de madera con el pasamanos forrado en piel acompaña todo el recorrido de la escalera y conecta las áreas sociales como la sala, el comedor y la cocina. Ventanales de piso a techo dan acceso a la terraza, que es sin duda el lugar más agradable del departamento. Da la sensación de abstraerse de la ciudad, gracias a que ofrece una vista a las copas de los árboles por estar en el último piso del edificio. Cuenta con una pequeña sala de estar y un comedor con capacidad para 10 personas, además de un pequeño cubo forrado de mármol negro que funciona como piscina y fuente. “Al dueño le gusta hacer reuniones sociales con frecuencia, así que me pidió dividir las áreas privadas de las sociales. Por ello, están en pisos diferentes e incluso hay una puerta para dividirlas. Es una vivienda de una sola recámara y posee un baño-vestidor de generosas dimensiones que se conecta a un área de spa perfectamente acondicionada”, Mauricio Balcárcel.

 

Fuente: ADMexico